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Creencias populares y santos milagrosos

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 La Brasilera

La Brasilera

Esta leyenda tiene su origen en Tucumán y no se conoce el verdadero nombre del personaje. Habría dos versiones de su historia. La primera dice que llegada de Brasil se afinca en las proximidades del cementerio ganándose el pan con el oficio de rezadora. Era muy popular entre la gente. El día que murió su madre y le tocó rezar sobre su tumba, la pena habría sido tan grande que cayó desvanecida sobre las velas encendidas y murió quemada.

La segunda versión, la vincula con el rito de mutilar santos, la describe como una mujer viciosa y amiga de las brujerías que se habría dedicado al curanderismo y la magia negra. Los bailes eran su locura y también la bebida y en una parranda ardió por castigo del cielo, ya que se cree que los ebrios crónicos son castigados con la combustión espontánea. Los santos serían mutilados por no cumplir con los pedidos de sus creyentes.

El culto

la brasilera

Su tumba está en el Cementerio Norte de Tucumán y sobre ella, en forma desordenada hay flores artificiales, un pesebre, ropa, etc. Algo característico es que le llevan imágenes de santos venerados por la Iglesia y Cristos o cruces mutilados o atados.

Oración

"Brasilerita hermana mía, tú que has sembrado la luz, guiada por el buen Jesús, que curaste a los desahuciados y cuantos desamparados, llegará también mi pedido por medio de esta oración, ayúdame a romper barreras y cadenas con tu fluido sano y omnipotente me libres de todo mal y que nuestro Padre Celestial te haga cada vez más fuerte, que yo después de la muerte, Brasilerita, te amaré."
en una nota publicada en La Gaceta, de Tucumán, el 25 de marzo de 1969.

Extraido del cdrom "ALMAS MILAGROSAS, SANTOS POPULARES Y OTRAS DEVOCIONES" por María de Hoyos y Laura Migale, Edición NAyA

imagenes de santos rotos
Santos Rotos, montículo camino a la gruta de la Virgen del Valle de Catamarca

Detalle de estatuillas de santos y virgenes rotas
Detalle de las estatuillas de la virgen y de santos rotos

Antología Comentada

MURIO QUEMADA LA MUJER CUYA TUMBA EN EL CEMENTERIO DEL NORTE CONSIDERAN MILAGROSA

La llaman "La Brasilera" Sus sacrilegos adoradores le llevan como ofrendas imágenes de santos mutiladas.  La leyenda negra.

   "Brasilerita hermana mía, tú que has sembrado la luz, guiada por el buen Jesús, que curaste a los desahuciados y cuántos desamparados, llegará también mi pedido por medio de esta oración; ayúdame a romper barreras y cadenas, con tu fluido sano y omnipotente me libres de todo mal y que nuestro Padre Celestial te haga cada vez más fuerte, que yo después de la muerte, Brasilerita, te amaré".  Con este farfullante himno, de autor anónimo, se invoca en el cementerio del Norte la intervención sobrenatural de "La Brasilera", una mujer que murió consumida por el fuego, a fines del siglo pasado en Tucumán.

   Se trata de uno de los ídolos más antiguos de la necrópolis del Norte.  Hay algo raro en el culto que sus adoradores le han venido profesando con el correr de los años.  No se sabe cómo esa extranjera (realmente habría sido una emigrada del Brasil junto con toda su familia) se afincó en los alrededores del cementerio.  Allí vivió, según la piadosa leyenda recogida por la investigadora María Zobeida Gómez de Rodríguez, ganándose el pan de todos los días con el oficio de rezadora.  En esa tarea se habría hecho muy popular entre la gente constituyéndose en un personaje casi picaresco, pero capaz de hacer saltar las lágrimas de los más duros corazones con las oraciones por el eterno descanso de los difuntos seres queridos.

   Como era de esperar, llegó el día que le tocó rezar ante la tumba recién abierta de su propia madre.  Su pena habría sido tan grande que cayó desvanecida sobre las velas encendida: en muy pocos segundos sus ropas y su cuerpo fueron pasto de las llamas.

LA OTRA VERSIÓN

   La otra versión no tiene nada de edificante y acaso sea la más auténtica por el increíble rito que todavía ahora se cumple ante su tumba, permanentemente adornada con imágenes de santos a las cuales se ha mutilado previamente.  Este sacrilegio tendría una sola explicación, que coincide asombrosamente con la especie de una mujer viciosa y amiga de las brujerías.

   La leyenda negra cuenta que "La Brasilera" fue una curandera de mucha influencia entre la gente de la barriada de los alrededores del cementerio, que a principios de este siglo formaba un caserío prácticamente intransitable.  Tirando las cartas, adivinando el porvenir y recetando hierbas curativas a los enfermos (a los que también aseguraba sanar de palabra y con pases mágicos) "La Brasilera" se convirtió ya en vida en una especie de mito.  La imaginación de la gente la hizo dueña de todos los sortilegios y maleficios que se atribuyen a los negros del Brasil.

   Pero no sólo a estas prácticas se habría dedicado "La Brasilera"; los bailes eran para ella la locura y vivía siempre pendiente de ese desenfreno.  En esas fiestas le empezó a gustar la bebida hasta la desesperación, y fue en el curso de una parranda cuando ardió como un fuego de artificio.  Algunos pensaron que había muerto en su ley, castigada por el Cielo, ya que desde muy antiguo existe la creencia de que los ebrios crónicos son castigados con la combustión espontánea del alcohol que acumularon durante años de borracheras.  No obstante eso, a los pocos días de su entierro corrió el rumor de que había nacido una vertiente en el lugar donde cayó muerta.

   Eso en cuanto a la leyenda.  Lo único cierto ahora es que la tumba de "La Brasílera" promueve una costumbre sacrílega: la de la mutilación de las santas imágenes, incluso de la de Jesús crucificado. Una anciana, de las tantas que merodean los lunes por las tumbas milagrosas en busca de algún alivio a los achaques de la edad, reveló a LA GACETA que los santos que no escuchan los pedidos que le hacen los creyentes son llevados mutilados como castigo ante "La Brasilera". ¿Cuándo y cómo empezó esta bárbara costumbre. El mismo día que murió, si nos atenemos a la leyenda que muestra a "La Brasilera" como una curandera más, entre las muchas que por esa época había en las proximidades de los campos santos, capaz de desatar con sus sortilegios a las fuerzas del mal, a las huestes del maligno Lucifer.

Angel o demonio, "La Brasilera" ocupa un lugar preeminente en el concierto de las tumbas milagrosas. La gente le escribe cartas pidiéndole las más diversas gracias: trabajo, dinero, amor, y la liberación del padre o hermano delincuente preso en la cárcel. Al lado de esas sencillas misivas las imágenes mutiladas son el testimonio de un fenómeno fetichista mucho más oscuro y secreto.

Fuente: La Gaceta, San M. de Tucumán, 25/3/1969 en Coluccio, Félix Cultos y canonizaciones populares de la Argentina Bs.As. Ediciones del Sol ,1986 págs.165-167.

LA EXPANSIÓN  DE LA LEYENDA ORAL EN  LOS MEDIOS IMPRESOS

En esta antología se incluye  la nota periodística sobre La Brasilera, que transmite un conocimiento colectivo que circula en forma predominantemente oral en Tucumán, para analizar la interacción entre los medios masivos de comunicación y la leyenda oral. Si bien perspectivas tradicionales del folklore han considerado a los medios de masivos como una amenaza a la comunicación verbal, desde los actuales enfoques se ha señalado la relevancia del traslado de expresiones orales, como las leyendas, a los medios masivos de comunicación en términos no sólo de su difusión sino también en cómo la información suministrada por el periódico la enriquece. Autores como H. Bausinger, Bengt af  Klintberg,  Linda Dégh y André Vászonyi, entre otros, han efectuado significativos aportes en torno a la  relevancia de la interrelación entre ambos medios, el oral y el escrito.

Una primera pregunta que nos podemos hacer es por qué un periódico recoge un conocimiento que circula en la vida cotidiana y lo plasma en una información.  Pensemos, que en el caso de La Gaceta es un emprendimiento comercial, que ofrece noticias, información y publicidad  a sus lectores, y requiere atraer a estos últimos (aumentar el tiraje) y de este modo obtener mayores ingresos mediante los avisos publicitarios. Justamente, el autor de la noticia busca consolidar la identificación de los lectores con el diario. Para ello apela al imaginario social vigente en determinado momento histórico, como es el caso en la comunidad tucumana del conocimiento que circula acerca de La Brasilera,  y lograr una noticia de interés. Por otra parte, el autor de la nota se ajusta a los esquemas formales convencionales de los medios impresos, que organizan el proceso de lectura, de comprensión y reproducción del discurso periodístico. Estos elementos consisten en encabezar el artículo con un título, "La Brasilera" , y ofrecer un resumen que hace referencia al tema de la nota. En el armado de la noticia organiza dos relatos, que difieren en su trama (secuencia de episodios y evaluación), tratando de generar un juego dialéctico de voces, que representarían interpretaciones diferentes. Por un lado, toma la voz anónima, escrita, de un himno en la tumba de La Brasilera en donde se la presenta como una figura de culto asimilada a  la religión Católica (menciones de Jesús,  Padre Celestial, la creencia en Santos etc.).  Luego introduce la historia, primero en forma escueta "La Brasilera, una mujer que murió consumida por el fuego, a fines del siglo pasado en Tucumán", para que el lector continúe con la lectura del texto; y después más detallada. En esta parte,  introduce la complicación  "Hay algo en el culto que sus adoradores le han venido profesando  con el correr de los años", que anticipara en el resumen del encabezamiento de la nota. Para constatar la existencia del personaje recurre a criterios de autoridad, como la mención de la investigadora María Zobeida Gómez de Rodríguez, quien recopilara la leyenda. Al personaje lo describe por dos cualidades que la singularizan: la de extranjera y la de rezadora, aludiendo a una costumbre popular en el noroeste de la Argentina como es la de acompañar a los difuntos con rezos, para los que se requieren profesionales. Dicha actividad la realiza regularmente, pero cuando tiene que ejercer dicha práctica  en ocasión de la muerte de su madre, pierde la vida al quemarse con las velas encendidas. La complicación veladamente sugerida en la primera parte del texto, va a ser desvelada en la Otra versión. Esta consiste en el rito que se aparta de aquel legítimo, esbozado en el himno anónimo. Su tumba es permanentemente adornada con imágenes de santos a las cuales se ha mutilado, previamente. Esta acción constituye un sacrilegio desde una perspectiva de la religión Católica  y es objeto de sanción.

Asimismo, la práctica de ofrendar imágenes de santos mutiladas se torna plausible a partir de este segundo relato, en particular, si se toma en cuenta la perspectiva que ofrece acerca de  la profesión de La Brasilera, bruja y curandera, su peculiar comportamiento: viciosa, adicta al baile y a la bebida,  y las causas de su trágica muerte, quemada en una de sus parrandas como sanción divina. Es decir, vinculada a las fuerzas del mal, y las huestes malignas de Lucifer.

El argumento de la práctica, también, es sustentado mediante la apelación al testimonio de una anciana, que afirma que "los santos que no escuchan los pedidos que le hacen los creyentes son llevados mutilados como castigo ante "La Brasilera".

La tensión desarrollada por el autor entre las dos relatos lejos de restringir el conocimiento sobre La Brasilera aviva su debate, lo expande, además, lo concreta en un medio escrito que le otorga  validez.   No niega la creencia acerca de La Brasilera sino que la analiza en términos de la religión Católica, mayoritaria en la zona y presenta un final dilemático ¿Angel o demonio?, ¿misivas inocentes o  imágenes de santos mutiladas?. ¿El mundo del bien o  el oscuro y secreto mundo del mal.? De este modo, el autor y el diario no transgreden las normativas de la religión oficial ni se comprometen con una posición, que podría ser rechazada por el lector. Por otro lado, la circulación del relato oral y su conocimiento comunitario ha sido una temática convertida en nota periodística explotando una característica de la leyenda, su carácter polémico, para comprometer a los lectores.

Extraido de: La Leyenda Oral En La Argentina. Ana Maria Dupey. En Educacion y Antropologia II. Ed. NAyA 2003

 

Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
http://www.cuco.com.ar/

 

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Última modificación de esta página 25-06-2015 .